‘Al cielo con la Virgen de Loreto’ por Arturo del Villar

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No voy a repetir la historia de la supuesta casa de Nazaret transportada por vía aérea angelical hasta Loreto, porque la conté recientemente. Hoy me limito a presentar unas preguntas que debiera plantearse cualquier fiel catolicorromano con sentido común, si hubiera alguno, a propósito del inicio del Año Jubilar Lauretano que comienza el 8 de diciembre de este 2019 y terminará el 10 de diciembre de 2020. Fue presentado el pasado día 3 en el Vaticano, según informa el Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, una entretenida lectura diaria que no nos perdemos los aficionados a la ciencia ficción.

Su lema es “Llamados a volar alto”, y el logotipo lo que parece la estela de un avión en torno a una representación de la casa llevada por tres ángeles, con la virgen sentada en el tejado, un lugar sin duda incómodo, y más porque sostiene a su hijo en los brazos, mientras otros dos ángeles la coronan. Bajo la escena figura la advocación Regina et ianua coeli, en román paladino reina y puerta del cielo, y formando un círculo envolvente de la milagrosa escena la explicación: Virgo Lauretana patrona aeronautarum, con dos fechas para marcar un siglo, 1920 y 2020.

El papa Paco ha concedido año jubilar a la basílica de Nuestra Señora de Loreto, porque su antecesor Benedicto XV declaró a esta virgen “patrona de todos los aeronautas” el 24 de marzo de 1920. Pretende conmemorar el centenario dignamente, para obtener algunas divisas, ahora que las finanzas vaticanas se encuentran en bancarrota, debido a las indemnizaciones que está pagando a las víctimas de la lujuria eclesiástica en todo el mundo.

¡Aproveche las ventajas!

Como es costumbre en todos los jubileos, el papa concede indulgencia plenaria, es decir, perdona absolutamente todos los pecados que una persona haya cometido a lo largo de su vida, a quienes peregrinen a la basílica de Loreto, comulguen, oren por las intenciones papales, y den una limosna, porque las vírgenes y los santos celestiales necesitan ser sobornados para realizar cualquier cosa. Habitar en el reino de los cielos debe de resultar muy caro, y es preciso esquilmar a los pocos fieles que todavía quedan.

Sabedor de que habrá personas incapacitadas para hacer ese viaje, el buenísimo papa, que posee esa facultad de perdonar todos los pecados, pero no la practica sino en casos excepcionales, como los años jubilares, ha extendido la posibilidad de conseguir tan fantástica indulgencia a “las capillas aeroportuarias civiles y militares, a petición previa enviada a la delegación pontificia por el obispo castrense local”. Las primeras solicitudes llegaron de Brasil, España y Polonia, como era previsible, los tres estados más confesionales existentes ahora en toda la superficie terrestre.

¿Por qué el papa, al que los suyos califican de “santo padre”, si es cierto que posee la facultad de perdonar todos los pecados, no concede una indulgencia general mundial, que nos deje a todos los vivientes impolutos, en vez de hacerlo con cuentagotas en los años jubilares? Esta pregunta ya la planteó Martín Lutero en 1517 al papa León X, entonces reinante, y hasta ahora no ha sido respondida por nadie.

Los años jubilares son un negocio para el Vaticano, para la ciudad a la que acuden los peregrinos, y para los medios de transporte utilizados. También para los vendedores de estampitas y baratijas: en Loreto está enclavado el principal taller proveedor de rosarios a todo el mundo, y ya ha incrementado la producción ante el previsible aumento de la demanda.

Los viajes estarán coordinados por el obispo de la diócesis, con el general Alberto Rosso, jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Italiana, y con Fabio Lazzerini, director general de Negocios de Alitalia: esta compañía tiene como lema Fatti per volare alto, sospechosamente parecido al jubilar ya citado, “Llamados a volar alto”. O los ha inventado el mismo diseñador o alguien plagia sin vergüenza cuando no le inspira el Espíritu Santo. Los negocios celestiales se gestionan en la Tierra, que se mueve, como defendía Galileo en contra de la opinión de los cardenales vaticanos, siempre ignorantes en las cuestiones científicas, y en las restantes.

Una patrona despistada

Puesto que Benedicto XV declaró a Nuestra Señora de Loreto “patrona de todos los aeronautas” y así lo recuerda el logotipo jubilar, patrona aeronautarum, esta virgen ha presidido todos los accidentes aéreos padecidos por la aviación civil, de los que no se facilitan estadísticas para no promover el miedo a volar. Ya que está en el reino de los cielos, en donde se supone que tiene voz y mando, podía haberlos evitado mediante un milagrito. Teniendo en cuenta lo despistada que es, tanto que hasta el cuarto viaje angélico no encontró el lugar adecuado para instalar la que fuera su casa en Nazaret, suponemos que no se entera de los accidentes. Estará atenta sólo a las limosnas que echan los crédulos en solicitud de un milagro. Todas las vírgenes son iguales, todas exigen en sus apariciones que se construya en el lugar una gran basílica en su homenaje, y esperan recibir los sobornos de los fieles para concederles o no la gracia solicitada.

Como patrona de la aviación militar, es cómplice de todas las matanzas aéreas llevadas a cabo desde hace un siglo. Por ejemplo, en la guerra librada en España, en donde los bombarderos italianos Caproni, Fiat y Savoia—Marchetti, bendecidos por el papa Pío XI, fueron muy eficaces para asesinar a la población civil indefensa, niños, mujeres y ancianos. Los pilotos llevaban estampitas de Nuestra Señora de Loreto, para que les inspirase en dónde podían causar más muertos.

Una de sus hazañas más celebradas es la destrucción de la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, en donde el bombardero B-29 Enola Gay, pilotado por el coronel Paul Tibbets, hizo historia al lanzar la primera bomba atómica. Ese solo día causó la muerte de 80.000 personas, y dejó heridas a 70.000 más, muchas fallecidas en los siguientes a causa de la radiación que provocó atroces mutilaciones. La patrona de la aviación militar no tiene piedad de las gentes sencillas en ninguna parte del mundo. Será la protectora de los pilotos, pero asesina de los civiles.

Las Fuerzas Aéreas nazionales, sucesoras de las que ganaron la guerra en 1939, ya tienen preparada su peregrinación a Loreto, para ganar la indulgencia plenaria.

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

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