“Addio, Raffaella” por Arturo del Villar

65
0

No llegan informaciones de Abu Dabi sobre cómo ha recibido el rey decrépito Juan Carlos de Borbón la muerte por causas naturales de su antigua “amiga entrañable” Raffaella Carrá, por emplear la denominación utilizada por Corina Larsen para definir sus relaciones con el rey de España cuando todavía ocupaba el trono, para escándalo y diversión de las revistas del cotilleo. Los dos borbones que más han denigrado la Corona española han sido Fernando VII y Juan Carlos I, borbones ambos, cada uno a su manera. Todos fueron malos, pero esos dos los peores.

Según el primer punto del artículo 56 de la Constitución elaborada para que la inaugurase Juan Carlos de Borbón, “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, […] asume la más alta representación del Estado español […]” Lamentable representación la facilitada por este Borbonova nacido en Italia, malcriado en Portugal y educado en España según las órdenes del dictadorísimo genocida para que fuera su sucesor a título de rey, continuando su régimen opresor del pueblo.

Sus servilones le llamaban “el primer español”, cuando en verdad ha sido el último, porque su comportamiento fue de enemigo público número 1 del pueblo español. Ha tenido que exiliarse para evitar la acción de la Justicia nazional, aunque probablemente no podrá librarse de la suiza, su verdadera patria, que no España ni Italia. Dedicó su reinado a juntar una fortuna personal de dos mil millones de euros, y a beneficiarse de la facilidad con la que muchas mujeres se deslumbran ante una corona real, sobre todo si quien la ciñe metafóricamente promete el oro y el moro a cambio de sexo. Antiguamente se decía que “Así se las ponían a Fernando VII”, pero ahora es forzoso cambiar el nombre del monarca por el de Juan Carlos I. Qué más da, si son borbones.

Nada menos que 1.500 barraganas le contó por lo bajo el hispanista Andrew Morton en su muy documentado ensayo Ladies of Spain, editado en 2013 y hasta ahora no desmentido por la Casa Irreal. Tuvo mucho éxito entre cantantes, bailarinas, actrices y asimiladas. Alguna murió extrañamente, como Sandra Mozarowsky, conocida actriz del destape en los años setenta, con quien cuentan que mantuvo una aventura comprobada por quienes la vieron. Tuvo un final infeliz, ya que estando embarazada de cinco meses, no se sabe con certeza de quién, aunque circularon rumores realistas, cayó desde el cuarto piso de su casa y falleció a consecuencia del traumatismo craneoencefálico correspondiente. Nunca se sabrá si se cayó accidentalmente, se suicidó por problemas personales, o fue empujada al vacío.

Entre las actrices extranjeras que cayeron no en el vacío, sino en el estrellato, se encontraba Raffaella Carrá, que consiguió un chollo en Televisión Española, en donde presentó varias galas y le ofrecieron programas como “Hola, Raffaella”. En el inventario de Morton figura por derecho propio. Una fotografía inocua recoge el momento en que su majestad Juan Carlos I la recibió en audiencia en su palacio de la Zarzuela el 5 de junio de 1985. Acudió a darle las gracias por la concesión de la Medalla al Mérito Civil en el Campo Artístico. Las restantes entrevistas las mantuvieron sin luz y taquígrafos, de creer a Morton, que estaba bien informado.

Estas historias privadas no se cuentan en las biografías públicas, y menos en las necrologías, aunque son las que mejor definen la personalidad de los protagonistas. Suelen denominarse “historias al desnudo”. Y tanto.

La verdadera personalidad de Juan Carlos de Borbón y Borbón se guarda en los vídeos que le grabó el cómplice de Bárbara Rey, de los que al parecer se conservan varias copias, porque la actriz no fue tan ingenua como para vendérselos a la Casa Irreal por cuatro millones de dólares, pagaderos con los Fondos Reservados, sin tomar la precaución de reproducirlos. Lo mismo que hizo Olghina di Robilant al vender a la Casa Irreal las 47 cartas de amor firmadas por el Borbonova a cambio de diez millones de pesetas, para después vender las fotocopias a la revista italiana Oggi y a la española Interviú, que las publicaron para general diversión de los lectores.

Pobre y triste España, cómo la han maltratado los borbones, aunque la culpa la tenemos los españoles por consentirlo, con dos excepciones: en 1868 y en 1931, interrumpidas por militares traidores.

Arturo del Villar, presidente del colectivo republicano tercer milenio.

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.
Artículo anteriorLa hora de la República en RRR 06.07.2021
Artículo siguienteMonarquía, o renovarse o perecer