‘A la Carrasco el rey decrépito no le da asco’ por Arturo del Villar

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Son ultrajantes las últimas noticias generadas por el rey decrépito Juan Carlos de Borbón y Borbón, exiliado en Abu Dabi para no dar explicaciones al pueblo español acerca de las investigaciones iniciadas en Suiza sobre su fortunón personal, y gracias a ello continuadas a la fuerza por la Agencia Tributaria nazional. Durante los 39 años de su reinado se entregó activamente a las dos ocupaciones favoritas de los borbones que han asolado la historia de España: enriquecerse a costa del pobre pueblo sometido a su voluntad, y estuprar a gran número de dóciles vasallas (las borbonas lo hicieron de vasallos, y algún Borbón también, como Francisco de Asís).

Su hijo y sucesor Felipe VI algunas veces se siente avergonzado de su conducta inmoral, indigna, incivil e indecente, como lo hizo mediante un comunicado oficial el 15 de marzo de 2019. En ese documento renunció a la herencia el padre que le corresponde, pero no al trono, que también es heredado. Sin embargo, otras veces parece sentirse orgulloso de ser hijo de ese padre impresentable, como cuando entrega el Premio Nacional del Deporte Rey Juan Carlos a la piloto (¿o hay que decir pilota en el nuevo lenguaje inclusivo?) de motociclismo Ana Carrasco, “por ser la revelación más significativa del panorama deportivo 2018”, según aclara el diploma que le entregó su majestad el rey católico nuestro señor.

La Carrasco presenta un buen palmarés desde que debutó en 2013 en el Campeonato del Mundo de Motociclismo en la categoría de Moto3. Es la primera mujer que ha ganado el Campeonato del Mundo de Motociclismo en la modalidad Supersport 300, el 30 de setiembre de 2018. Pilota una moto Kawasaki Ninja 400.

El acto se celebró el 2 de marzo de 2021 en el palacio de El Pardo, y Ana Carrasco recibió el galardón muy complacida, pensando tal vez que es un regalo anticipado de cumpleaños, porque el próximo día 10 celebrará el 24º aniversario de su llegada a este reino borbónico. Por su cumpleaños se la puede felicitar, pero de ninguna manera por aceptar un premio que lleva el nombre del Rey Juan Carlos. Eso no es un honor, sino un horror.

Cuando los ayuntamientos de numerosas ciudades eliminan los bustos y fotografías existentes en sus municipios del rey decrépito, y cuando su nombre es borrado de las calles que hasta hace poco lo ostentaban, se convierte en un insulto que le concedan a alguien un premio con ese nombre desprestigiado. Pero a la Carrasco no le da asco. Qué valor tiene. En esto se advierte que es una campeona.

Arturo del Villar, Presidente del colectivo republicano tercer milenio.

Nota: el articulo es responsabilidad de su autor, a. Nosotros solo somos el medio que permite libremente expresarse a sus autores, as.
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