1 de mayo dedicamos este pequeño homenaje a la Historia del Movimiento Obrero

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En enero de 1921, tras un gran movimiento de ocupación de fábricas en el norte de Italia y de tierras en el centro y sur del país, conocido como el ‘biennio rosso’ (bienio rojo, 1919-1920, dentro de la oleada revolucionaria de posguerra que se extendió por Europa) se fundaba, liderado por Bordiga y Gramsci, el Partido Comunista Italiano (PCI) como sección en Italia de la Komintern (Internacional Comunista). Luego llegarían tiempos lúgubres para el país con el ascenso del movimiento fascista de Benito Mussolini al poder en 1922, nombrado por el rey Víctor Manuel III, con la subsiguiente oleada de represión que se desataría contra las organizaciones obreras socialistas, comunistas y los sindicatos de clase… Todo ello tuvo el beneplácito de la Iglesia Católica y el Vaticano (ratificado por el Pacto de Letrán años después), de cuyo ideario “social” (la Doctrina Social de la Iglesia según la encíclica ‘Rerum Novarum’ de León XIII) el fascismo adoptó el corporativismo como elemento central para estructurar a la sociedad y someter al trabajo poniéndolo al servicio del capital. En recuerdo de esa fundación del PCI hace 100 años nos llega esta interesante interpretación de ‘Bandera Rosa’ (“que viva el comunismo y la libertad”) muy apropiada para tiempos en los que quien busca aliarse con una organización abiertamente fascista, racista y xenófoba, pretende contraponer comunismo a libertad… En este 1 de mayo dedicamos este pequeño homenaje a la Historia del Movimiento Obrero.

Por Jesús de Blás – Profesor de Secundaria de Geografía Historia en Vicálvaro (Madrid).

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